En los reels de la vida
Vocación

Cuando hablamos de animación vocacional, nos damos cuenta de que a lo largo de los siglos la Iglesia Católica, en su doctrina y enseñanzas, siempre ha desarrollado este trabajo a través de diversas pastorales, movimientos, catequesis y grupos juveniles, a partir de cuatro acciones fundamentales: despertar, discernir, cultivar y acompañar. Sin embargo, ¿ha actualizado la Iglesia estos principios? ¿Siguen siendo válidos?  ¿Cuáles son los medios utilizados actualmente para hablar de la vocación sacerdotal y de la vida religiosa?

Sabemos que la era digital fue, y es, un divisor de aguas en la sociedad. En la actualidad, no importa la generación: todos tienen acceso a la tecnología. Las redes sociales conectan a personas de diferentes edades, nacionalidades y también a aquellas que tienen ideales y valores de vida y de fe similares. Nos corresponde a nosotros utilizar la acción fundamental del discernimiento para relacionarnos en estas nuevas plataformas, que muchas veces conectan, pero al mismo tiempo alejan, aíslan, hablan de Dios y de vocación, pero no nos enseñan a hablar con Dios y con nuestra propia vocación.

La Iglesia, con todas estas acciones, busca acompañar al mundo, dando una respuesta que contenga el contenido de hoy

La Iglesia, con todas estas acciones, busca acompañar al mundo,
dando una respuesta que contenga el contenido de hoy

La acción del discernimiento es tan importante que la Iglesia, a través de ella, siempre está creando espacios de despertar vocacional en las redes y plataformas.  ¿Quién, al menos una vez en la vida, al “arrastrar hacia arriba”, no tuvo su algoritmo recomendando un reels de un sacerdote o de una hermana religiosa haciendo una reflexión? ¿O al ingresar a una plataforma predilecta para ver una transmisión en vivo que toca el corazón, junto con el capítulo inédito de la serie sobre la vida cotidiana de Jesús? Estas son acciones que despiertan nuestra vocación y, al mismo tiempo, nos hacen discernir lo que estamos haciendo con nuestra vida.

Y la vida siempre se cultiva en comunidad. La tercera acción, el cultivo, debe estar presente en este medio tan importante para nuestra vida de fe. Cuando relacionamos nuestra timeline con lo comunitario, lo litúrgico y lo celebrativo, combatimos los riesgos de la dispersión de la atención, del exceso de información y de la superficialidad. La vida comunitaria nos propone ser creativos y nos conduce a un encuentro profundo con Dios y con la misión de la Iglesia.

La presencia de la Iglesia en las redes sociales refuerza el acompañamiento pastoral, incluso en tiempos de conexiones rápidas y dispersas

La presencia de la Iglesia en las redes sociales refuerza el acompañamiento pastoral,
incluso en tiempos de conexiones rápidas y dispersas

Por último, la Iglesia tiene la misión, con la cuarta acción, de acompañar. San Juan Bautista Scalabrini, en una célebre frase, enseñaba a sus misioneros en las Américas: “El mundo camina deprisa y nosotros no podemos quedarnos parados.” La Iglesia, con todas estas acciones, está buscando acompañar al mundo, dando una respuesta que contenga el contenido de hoy, el discernimiento, el cultivo de la comunidad y, sobre todo, jóvenes valientes que puedan responder “sí” a esta llamada vocacional.

Así, no quedarnos parados en las redes sociales, plataformas y mundos virtuales tal vez sea lo más fácil; lo importante es dar una respuesta cultivada, discernida y despertada, a través de nuestra vocación, para aquellos que caminan de prisa por ahí, buscando un sentido para sus vidas.

P. Adriano Pires, CS

Fotos: Adobe Stock

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