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El Papa León XIV, el 04 de octubre de 2025, en su primera Exhortación Apostólica Dilexi Te (n.74), destaca a San Juan Bautista Scalabrini como modelo de cuidado pastoral de los migrantes, evidenciando que “Nuestro Santo” es un ejemplo vivo por seguir en la actualidad. Este reconocimiento oficial en la Iglesia ha tenido un largo camino, y ese es el tema de estas páginas que siguen.
El 1º de junio de 1905, se repitió innumerables veces la frase: “murió un santo”. Los fieles de Piacenza, en Italia, se referían a su obispo, Mons. Juan Bautista Scalabrini. También el Papa Pío X escribió: “hemos perdido a uno de nuestros mejores obispos!”. Todos estaban convencidos de que Scalabrini había muerto en estado de santidad, pues había atestiguado en su vida al Señor Jesucristo.
Mons. Juan Bautista Scalabrini vivió santamente, lo que su pueblo reconoció con lucidez. Después de 30 años de su muerte, los fieles todavía recordaban a Scalabrini como el santo obispo. Así, para que la memoria de la santidad no se perdiera, comenzó el proceso diocesano de canonización, el 20 de junio de 1936, por iniciativa del Mons. Ersilio Menzani, entonces obispo de Piacenza. El análisis de la vida de Scalabrini produjo un documento con más de seis mil páginas.
El 30 de marzo de 1940, este documento fue enviado a Roma y dos años después recibió la aprobación de que nada impedía que el proceso continuara. En esta fase, Scalabrini recibió el título de Siervo de Dios. Sin embargo, el 14 de mayo de 1960, dieciocho años después, el Santo Oficio alertó que el proceso había sido interrumpido por falta de algunas aclaraciones. El proceso se reanudó solo después del Concilio Vaticano II, en 1969, cuando el Papa Pablo VI aprobó su continuidad.
Pasaron aún más trece años, y en 1982 fue introducida la Causa del Siervo de Dios Juan Bautista Scalabrini, comenzando el análisis de sus virtudes. El 16 de marzo de 1987, el Papa Juan Pablo II reconoció oficialmente las virtudes heroicas de Scalabrini y afirmó: “Consta de las virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad hacia Dios y el prójimo, y de las virtudes cardenales, Prudencia, Justicia y Fortaleza, y virtudes anexas en grado heroico del Siervo de Dios Juan Bautista Scalabrini, obispo de Piacenza”. En esta etapa, Scalabrini recibió el título de Venerable.
El reconocimiento oficial de la santidad confirma la vida de virtud, fe y amor practicada por Scalabrini
El siguiente paso era presentar a la Causa de los Santos el milagro operado por Dios por intercesión del venerable Juan Bautista Scalabrini. Entre el 23 de diciembre de 1994 y el 05 de junio de 1995, se llevó a cabo el proceso diocesano sobre un posible milagro. Ese mismo año, se abrió en Roma el proceso de análisis del milagro. Un año después, el 05 de diciembre de 1996, los médicos de la comisión expresaron su voto favorable. Por su parte, el 21 de marzo de 1997, los teólogos consultores también dieron voto favorable unánime sobre el milagro atribuido a la intercesión de Juan Bautista Scalabrini. Y el 3 de junio de 1997, la Congregación de los Cardenales expresó un voto unánime, declarando que “la cura de la Hna. Paulina De Angeli no tiene explicación natural y este hecho se atribuye a la intercesión del Venerable Juan Bautista Scalabrini”. Así, con el milagro reconocido, el 04 de julio de 1997, el Papa Juan Pablo II publicó el decreto de beatificación. La solemnidad fue celebrada el 09 de noviembre de 1997, en la Plaza San Pedro, en Roma. En esta etapa, Scalabrini recibió el título de Beato.
La beatificación se entiende como un tiempo intermedio hasta la canonización. Se espera ahora un segundo milagro realizado por Dios a través del Beato.
En 2022, la familia Scalabrini celebraba el Año Scalabriniano, festejando 25 años de la beatificación de Juan Bautista Scalabrini. He aquí que, para alegría de todos, el 21 de mayo de 2022, el Sumo Pontífice Francisco aprobó los votos favorables de la Sesión Ordinaria de los Padres Cardenales y Obispos para la canonización del Beato Juan Bautista Scalabrini, con la dispensa del segundo milagro. La ceremonia de la canonización se llevó a cabo en la plaza San Pedro, el 09 de octubre de 2022.
He aquí el largo camino hacia el reconocimiento oficial de Scalabrini como Santo, que de ninguna manera determina su santidad; el proceso solo la reconoce. Tres años después de esta celebración de la Iglesia y de toda la familia Scalabriniana, el espíritu carismático del Santo de los Migrantes continúa invitándonos a la santidad, que según él es conformarse con Jesucristo, es decir, amar, obrar y actuar como hizo Jesús en su relación con el Padre y con los hermanos.
Fotos: Archivo General – CS y Archivo Regional – RNSMM