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El último Capítulo General de la Congregación Scalabriniana establece como prioridad la animación vocacional y la formación, y se compromete a cualificar a los miembros que componen los equipos vocacionales y formativos. Así, con el Proyecto y el Directorio Regional actualizados, como Región Nuestra Señora Madre de los Migrantes, seguimos los mismos pasos: asumimos un proyecto de animación vocacional y formación inicial como educadores de la esperanza, con el objetivo estratégico de fortalecer la animación vocacional con la promoción de la cultura vocacional en todos los sectores y misiones scalabrinianas, especialmente en el sector de la juventud, hasta el año 2030. En cuanto a la formación inicial, partimos del principio de garantizar el acompañamiento de los formandos en sus distintas etapas formativas e invertir en la formación de los formadores.
Dentro de la realidad de la animación vocacional, la Región cuenta con cuatro religiosos sacerdotes liberados para el servicio de animación vocacional y juventud. Con sede en Lima, para la región andina, Perú, Bolivia y norte de Chile. Otra sede en Ciudad del Este, para Paraguay, Argentina y la parte central de Chile. Otras dos sedes en Brasil, para el país sede y Uruguay. La animación vocacional se lleva a cabo en colaboración con el sector de comunicación, con las misiones y con sectores específicos. El método regional adoptado prevé un acompañamiento personalizado a través de visitas sistemáticas, lo que permite, en una segunda etapa, el “ven y ve”, donde el vocacionado conoce la realidad formativa en los seminarios y también es invitado a vivenciar el carisma junto a los cohermanos, en la misión directa con los migrantes.
Al mismo tiempo, la sistematización, organización y acompañamiento de la Juventud Scalabriniana (Juves) facilitan la promoción de encuentros temáticos de integración y retiros, principalmente en Paraguay y Brasil. También el uso de la inteligencia artificial se convierte en un aliado para un mayor alcance, tanto en la difusión como en la formación de los futuros misioneros.
El seminario menor y el propedéutico son las puertas de entrada para conocer el carisma y cultivar la vocación. En la Región contamos con un seminario menor en Paraguay, donde se encuentra el Centro Vocacional y la Parroquia Personal de los Migrantes, ambientes combinados que contribuyen a la formación pastoral de los seminaristas.
La Filosofía es la etapa de consolidar la identidad a través del conocimiento universal y la apertura de la mente al aprendizaje constante. La visita a las comunidades durante el fin de semana contribuye a una formación integral, uniendo la teoría de las clases con la práctica pastoral.
El postulantado, una etapa corta de integración comienza al principio del año y va hasta el mes de junio, cuando empieza el noviciado.
La etapa del año canónico o noviciado se destaca por un estudio profundo del carisma scalabriniano y el cultivo espiritual para un buen discernimiento y toma de decisiones. Al final de la etapa se profesan los votos de castidad, pobreza y obediencia para la consagración a la vida religiosa e ingreso oficial en la Congregación. Es importante destacar que, durante el año de noviciado, los dones, talentos y habilidades afloran y se desarrollan como fruto del proceso vivido en las etapas anteriores, para el bien de la comunidad y para la aplicación pastoral en las etapas posteriores.
En la etapa de la teología se destaca la gran riqueza de la diversidad cultural y de la internacionalidad: son 26 formandos procedentes de ocho naciones, expresión viva de la fuerza del carisma scalabriniano, “unidad en la diversidad”. Al final de la teología, después de profesar los votos perpetuos, el religioso recibe el diaconado transitorio y lo ejerce por un tiempo mínimo de seis meses, para luego recibir el sacramento del orden sacerdotal. Así concluyen las etapas de la formación inicial y se inicia la misión sacerdotal y la continuidad de la formación, que llamamos formación permanente.
Son grandes los desafíos para la formación inicial y permanente. Estamos rodeados de mucha información y corremos el riesgo de no profundizar en una formación consistente y duradera. Corresponde a los formadores, como educadores de la esperanza, en sintonía con los formandos, utilizar las nuevas herramientas ofrecidas por la inteligencia artificial para una buena formación. Al mismo tiempo, hay que saber promover y cultivar el valor de las relaciones humanas en nuestras casas de formación.
Fotos: Archivo Regional – RNSMM