La Espiritualidad Scalabriniana en la Secularidad
Misioneras Seglares Scalabrinianas
La Espiritualidad Scalabriniana en la Secularidad
Misioneras Seglares Scalabrinianas

La espiritualidad scalabriniana ha encontrado, a lo largo de la historia de la Familia Scalabriniana, diversas formas de expresión. Entre ellas, se destaca la experiencia de las Misioneras Seculares Scalabrinianas, cuya vocación manifiesta una síntesis singular entre la consagración total a Dios y la plena inserción en las realidades del mundo.

Nacido en un contexto migratorio, en la ciudad de Solothurn, Suiza, el Instituto Secular de las Misioneras Seculares Scalabrinianas constituye la tercera expresión de vida consagrada inspirada en el carisma de San Juan Bautista Scalabrini. Sus orígenes se remontan al compromiso asumido por Adelia Firetti el 25 de julio de 1961, iniciativa que posteriormente recibió el reconocimiento eclesial y culminó con la erección oficial del Instituto en 1990.

La experiencia de las misioneras seculares revela una dimensión particularmente fecunda del carisma scalabriniano: vivir la radicalidad evangélica en medio de las realidades temporales, compartiendo la vida de los migrantes y dando testimonio de la presencia de Dios en los diversos ámbitos humanos. Desde esta perspectiva, secularidad y misión no aparecen como realidades distintas, sino como dimensiones inseparables de una misma vocación.

Este artículo busca reflexionar sobre la espiritualidad scalabriniana vivida en la secularidad, destacando sus fundamentos cristológicos, eclesiales y misioneros, así como su contribución a la evangelización del mundo contemporáneo, marcado por la movilidad humana, la diversidad cultural y los desafíos de la convivencia fraterna.

La secularidad como forma de consagración

La vocación de los institutos seculares ocupa un lugar singular en la vida de la Iglesia. Sus miembros están llamados a vivir los consejos evangélicos sin abandonar su condición laical, asumiendo plenamente las realidades del mundo como espacio de santificación y misión.

Esta identidad encuentra una profunda sintonía con la comprensión conciliar de la vocación universal a la santidad y recibió un nuevo impulso en las palabras del Papa Francisco dirigidas a los Institutos Seculares, cuando afirmó que su misión consiste en “hacer presente el mundo en la Iglesia y la Iglesia en el mundo”.

Desde la perspectiva scalabriniana, la secularidad no representa una mera inserción sociológica en las estructuras humanas. Se trata de una forma específica de participación en la misión de Cristo, asumiendo las alegrías, esperanzas, sufrimientos y desafíos de la humanidad como lugar concreto de encuentro con Dios.

La consagración secular manifiesta, por tanto, una espiritualidad de la encarnación. Así como el Verbo asumió plenamente la condición humana, también la misionera secular está llamada a habitar las realidades ordinarias de la existencia como espacio privilegiado de testimonio evangélico.

La centralidad de Cristo y la espiritualidad de la encarnación

La espiritualidad de las Misioneras Seculares Scalabrinianas encuentra su principal fuente en la visión profundamente cristocéntrica de San Juan Bautista Scalabrini.

El fundador comprendía toda la realidad a la luz del misterio de Cristo y reconocía, especialmente en los migrantes, la presencia del Señor crucificado y resucitado. El texto evangélico, Mateo 25, constituye uno de los fundamentos de esta espiritualidad, al identificar a Cristo con el extranjero, el pobre y el excluido.

La encarnación se convierte así en el principio interpretativo de toda la misión. En Jesús, Dios entra en la historia humana y asume plenamente la condición de la humanidad. Ninguna realidad humana permanece ajena a la acción salvífica de Dios. Por ello, la secularidad no se entiende como una simple permanencia en el mundo, sino como una participación activa en la obra de transformación de la historia realizada por el Espíritu Santo.

Esta perspectiva impide la separación entre fe y vida, contemplación y acción, espiritualidad y compromiso social. La misión nace de la experiencia de Dios y conduce nuevamente al encuentro con Él en las realidades humanas concretas.

Migración, fraternidad y construcción de la comunión

Uno de los elementos más característicos de la espiritualidad scalabriniana es su lectura positiva del fenómeno migratorio.

Scalabrini fue capaz de percibir, más allá de los sufrimientos y dificultades que acompañan los desplazamientos humanos, una dimensión providencial presente en las migraciones. El encuentro entre pueblos, culturas y tradiciones diversas revela la posibilidad de construir progresivamente la fraternidad universal.

En este contexto, los migrantes dejan de ser vistos únicamente como destinatarios de la acción pastoral para convertirse en protagonistas de una nueva humanidad. Su experiencia desafía a las sociedades y a las comunidades cristianas a superar prejuicios, nacionalismos y formas de exclusión.

La misión de las Misioneras Seculares Scalabrinianas se desarrolla precisamente en este horizonte. Su presencia entre migrantes, refugiados y jóvenes busca favorecer procesos de acogida, integración y comunión, promoviendo una cultura del encuentro basada en la dignidad de cada persona.

Eucaristía, oración y misión

La espiritualidad scalabriniana encuentra en la Eucaristía su centro vital.

Para Scalabrini, la Eucaristía constituye el fermento capaz de transformar la Iglesia, la sociedad y la propia historia. Ella hace visible el proyecto de Dios de reunir a todos los pueblos en un único Cuerpo.

Esta dimensión eucarística alimenta una espiritualidad marcada por la contemplación y la acción. La oración no aleja de la realidad, sino que permite contemplarla con los ojos de Cristo. En ella se asumen los dolores, esperanzas y luchas de los migrantes, convirtiéndose en intercesión y compromiso.

La vida cotidiana se transforma así en una verdadera liturgia. El trabajo, las relaciones, las dificultades y los gestos de solidaridad se convierten en ofrenda, prolongando en la historia la dinámica sacramental celebrada en la Eucaristía.

Los Centros Internacionales como laboratorios de fraternidad

La experiencia de los Centros Internacionales constituye una expresión concreta de esta espiritualidad.

Presentes en distintos países, estos espacios nacieron para promover la formación, la convivencia intercultural y experiencias de comunión entre migrantes, jóvenes y comunidades locales.

Más que estructuras organizativas, los Centros se configuran como laboratorios de fraternidad. En ellos, la diversidad cultural deja de percibirse como una amenaza para convertirse en una oportunidad de enriquecimiento mutuo.

La formación desarrollada en estos ambientes busca favorecer una nueva conciencia social y eclesial, capaz de responder a los desafíos contemporáneos de la movilidad humana, la justicia social y la cultura del encuentro.

La espiritualidad scalabriniana vivida en la secularidad ofrece una contribución significativa a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

Inspirada en la experiencia de San Juan Bautista Scalabrini y desarrollada por las Misioneras Seculares Scalabrinianas, propone una síntesis fecunda entre consagración, inserción en el mundo y compromiso misionero.

Su fuerza reside precisamente en la capacidad de reconocer la presencia de Dios en las realidades ordinarias de la existencia y de transformar los espacios de la vida cotidiana en lugares de comunión, fraternidad y anuncio del Evangelio.

En un contexto marcado por intensos flujos migratorios, fragmentación social y creciente individualismo, esta espiritualidad continúa recordando que la verdadera transformación del mundo nace del encuentro con Cristo y se concreta en la construcción paciente de relaciones humanas reconciliadas, capaces de anticipar en la historia la comunión universal querida por Dios para toda la humanidad.

Foto de Rosa Casagrande, MSS

Rosa Casagrande, MSS

Coordinadora del sector de salud de la Misión Paz

Foto de Rita Bonassi, MSS

Rita Bonassi, MSS

Responsable de documentar la historia de la presencia de las Misioneras Seglares Scalabrinianas en Brasil

Fotos: Misioneras Seglares Scalabrinianas.

COMPARTIR:

CONTEÚDO