El escenario migratorio en América Latina
Hablando de migración
El escenario migratorio en América Latina
Hablando de migración

La América Latina y el Caribe viven una de las transformaciones migratorias más importantes de su historia reciente. Según estimaciones de las Naciones Unidas, en 2024 alrededor de 48,3 millones de latinoamericanos y caribeños residían fuera de su país de nacimiento, lo que representa cerca del 15,9% de la población migrante mundial, aunque la región concentra apenas el 8,1% de la población del planeta.

Al mismo tiempo, la migración intrarregional ha experimentado un crecimiento extraordinario. Actualmente, cerca de 14 millones de personas viven en un país latinoamericano distinto al de su nacimiento, fenómeno impulsado especialmente por la movilidad venezolana y por la creciente integración de los mercados y redes sociales de la región. Esta evolución ha transformado profundamente las dinámicas migratorias tradicionales.

La migración en América Latina es un fenómeno complejo y dinámico, caracterizado por flujos intrarregionales y por la búsqueda de mejores condiciones de vida

Una región de origen, tránsito y destino

Los países latinoamericanos ya no pueden ser clasificados simplemente como lugares de origen o de destino. Hoy actúan simultáneamente como espacios de partida, tránsito y acogida. Esta complejidad constituye una de las características más relevantes de la movilidad humana contemporánea.

Los datos de la RNSMM reflejan claramente esta realidad. En Chile residen aproximadamente 1,9 millones de personas migrantes; en Brasil, más de 2,4 millones; en Argentina, cerca de 1,9 millones; y en Perú, más de 1,2 millones. A estas cifras se suman alrededor de 175.000 migrantes en Bolivia, 157.000 en Paraguay y 108.000 en Uruguay. Estos números muestran que la migración se ha convertido en una dimensión estructural de la vida social y económica de la región.

Acoger, proteger, promover e integrar. Los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco guían el camino de la Congregación de los Misioneros de San Carlos – Scalabrinianos

Desplazamientos internos y cambio climático

Junto a la migración internacional, crece también el desplazamiento interno. Solo en 2023 las Américas registraron 2,8 millones de nuevos desplazamientos internos, de los cuales más de dos millones estuvieron relacionados con desastres naturales.

Inundaciones, huracanes, incendios forestales y otros fenómenos asociados al cambio climático están modificando progresivamente los patrones de movilidad humana. Esta situación plantea nuevos desafíos para los Estados y exige respuestas cada vez más articuladas en materia de protección, prevención y acompañamiento de las poblaciones afectadas.

Migración, desigualdad y desarrollo

Las causas de estos movimientos no pueden separarse de las profundas desigualdades que caracterizan a América Latina y el Caribe. Según la CEPAL, la región continúa enfrentando tres grandes obstáculos para su desarrollo: una baja capacidad de crecimiento económico, elevados niveles de desigualdad social y limitadas capacidades institucionales.

Mercados laborales precarios, altos niveles de informalidad, sistemas educativos insuficientes y dificultades de acceso a derechos fundamentales impulsan a millones de personas a buscar nuevas oportunidades dentro y fuera de sus países. La migración aparece así no solo como un fenómeno demográfico, sino también como una respuesta a condiciones estructurales de exclusión.

Sin embargo, los migrantes no son únicamente víctimas de estas dinámicas. También contribuyen de manera significativa al desarrollo de las sociedades de acogida mediante su trabajo, emprendimiento e innovación. Asimismo, las remesas constituyen una fuente esencial de ingresos para millones de familias latinoamericanas.

Desafíos para la sociedad y la Iglesia

Esta realidad plantea importantes desafíos sociales, políticos y culturales. El primero consiste en superar narrativas que identifican la migración exclusivamente con crisis, inseguridad o irregularidad. Detrás de las estadísticas existen personas concretas, portadoras de historias, capacidades y esperanzas.

Un segundo desafío se refiere a la ciudadanía y a la participación social, y por tanto a la construcción misma de la democracia. Muchos migrantes participan activamente en la vida de las sociedades de acogida, pero con frecuencia permanecen excluidos de formas efectivas de reconocimiento y participación política.

Las ciudades latinoamericanas actúan hoy, simultáneamente, como puntos de partida, tránsito y acogida para millones de personas

Caminos de esperanza

La experiencia migratoria interpela de manera particular a la Iglesia y a la misión scalabriniana. Los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco: acoger, proteger, promover e integrar, junto con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, ofrecen criterios fundamentales para afrontar los desafíos de la movilidad humana. En un continente marcado por profundas desigualdades, la migración no debe entenderse solo como un problema que gestionar, sino también como una oportunidad para construir sociedades más fraternas e inclusivas. Desde esta perspectiva, puede interpretarse como una metáfora del éxodo escatológico: el paso de la exclusión y la precariedad hacia la plenitud prometida por el Reino de Dios.

Foto de Pe. Marco Strona

Pe. Marco Strona

Director Académico del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA)

Fotos: Agencia Brasil y Archivo Regional de la RNSMM.

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