La mirada scalabriniana a las migraciones contemporáneas
Mensaje del Superior Regional
La mirada scalabriniana a las migraciones contemporáneas
Mensaje del Superior Regional

Queridos cohermanos, laicos, colaboradores y voluntarios Scalabrinianos: al abrir esta edición (17) de nuestra revista, los invitamos a detenernos y afinar la mirada. Para la familia Scalabriniana, “mirar” no es un acto pasivo, ni un análisis frío de cifras. Nuestra mirada es una categoría teológica y llamado carismático. Es la mirada compasiva que nace del corazón de nuestro padre, San Juan Bautista Scalabrini, en la estación de trenes de Milán. Hoy nos impulsa a reconocer, en los rostros heridos de migrantes, refugiados y marineros, el rostro de Cristo peregrino.

Proponemos un itinerario en dos momentos. Primero, una lectura clara de los desafíos de las migraciones internacionales, con énfasis en Sudamérica, identificando los que levantan muros en nuestras sociedades. Luego, una mirada a la acción, cómo este enfoque se convierte en compromiso concreto a través de la red de ámbitos y servicios de nuestra Región, que responde con audacia y espíritu profético a las personas más vulnerables.

El imaginario global: el movimiento sur-norte

Al pensar en migraciones, suele predominar la imagen del desplazamiento del Sur hacia el Norte. Observamos flujos constantes desde América Latina hacia Estados Unidos y Canadá, de África hacia Europa, y dentro de Asia.

Este patrón marcando la dinámica global y genera impactos tanto positivos como negativos en los países de origen, tránsito y, especialmente, de destino. En este contexto, las fronteras se vuelven casi infranqueables. Miles de personas quedan atrapadas en países de tránsito, en un limbo burocrático y humanitario que les impide alcanzar su destino.

Ante el aumento de las migraciones intrarregionales en Sudamérica, la misión scalabriniana convierte la acogida en un compromiso concreto, promoviendo la protección, la integración y la defensa de la dignidad humana

El nuevo eje de tránsito y retorno

En América Latina emergen tendencias que desafían el modelo tradicional. Destacan los movimientos Norte-Sur, que conectan México y Centroamérica con Sudamérica y exponen a los migrantes a mayores riesgos.

Estos flujos reconfiguran el mapa migratorio de la región e incluyen retornos complejos: aumento de retornos voluntarios y forzados (deportaciones), que obligan a rehacer proyectos de vida en condiciones precarias. Nuevas rutas extremas: trayectos terrestres y marítimos cada vez más peligrosos, especialmente en zonas de tránsito. Familiarización y feminización de las migraciones: creciente presencia de familias completas y mujeres en los flujos migratorios. Crisis infantil: mayor participación de niños, niñas y adolescentes, expuestos a redes de tráfico y a peligros extremos en selvas, desiertos y fronteras.

El giro regional

Al centrar la mirada en Sudamérica, observamos una dinámica migratoria principalmente intrarregional (Sur–Sur). Esta tendencia se consolidó desde 2017, impulsada sobre todo por el éxodo venezolano, y transformó la composición demográfica del subcontinente.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), América del Sur alberga actualmente a más de 12.6 millones de personas migrantes. En este contexto, destacan como principales países de acogida: Argentina, por su histórica tradición receptora); Brasil, por sus políticas de regularización e interiorización; Chile y Perú, por su alta inserción laboral de personas migrantes.

El carácter regional de estos flujos es evidente: más del 90 % de las visas otorgadas en los últimos cinco años por estos países corresponden a ciudadanos sudamericanos.

Un cambio de la percepción de las migraciones en sudamérica

En medio de esta reconfiguración migratoria —marcada en la Región Nuestra Señora Madre de los Migrantes por una dinámica mayoritariamente intrarregional—, emerge un cambio en la forma de comprender la movilidad humana. Este giro no solo afecta a los países de destino, sino también a los de origen y tránsito.

Desde la mirada scalabriniana, y a partir de nuestra presencia en estos tres ámbitos, identificamos con preocupación algunos puntos críticos en las migraciones intrarregionales:

Crisis estructurales
Profundización de la inestabilidad política y socioeconómica en países emisores como Venezuela, Argentina y Bolivia.

Geopolítica y control
Endurecimiento de las políticas migratorias y mayores restricciones fronterizas, especialmente en Argentina y Chile.

Instrumentalización política
Uso de la migración en el debate electoral, como herramienta de polarización o desvío de la atención pública (Argentina, Chile y Perú).

Tensiones laborales
Percepción distorsionada que asocia al migrante con competencia desleal por el empleo y los recursos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay).

Seguridad y estigmatización
Creciente vinculación infundada entre migración, delincuencia y crimen organizado (Argentina, Chile y Perú).

Discurso de odio digital
Aumento de narrativas xenófobas, discriminatorias y racistas en redes sociales, que afectan la cohesión social (en toda la región NSMM).

Vulnerabilidad en tránsito
Incremento de riesgos en las rutas migratorias, con mayor exposición a trata, tráfico de personas y extorsión, especialmente en corredores andinos y amazónicos.

La mirada scalabriniana

Los Scalabrinianos en Sudamérica somos conscientes de nuestra realidad. No somos espectadores pasivos ni actuamos desde el individualismo. En comunión con la Iglesia y junto a diversos actores (gobiernos, sociedad civil y organismos internacionales), buscamos ser signos de esperanza para los descartados por la sociedad.

Nuestra mirada nace del corazón de san Juan Bautista Scalabrini y del Evangelio: “Fui forastero y me recibieron” (Mt 25, 35). Se nutre de formación continua, promueve la compasión y se concreta en la acogida, el acompañamiento y la sensibilización, dialogando con otras disciplinas.

Nos formamos sin miedos ni prejuicios, para ser puentes y no muros, comprometidos con los derechos humanos, la justicia y la paz.

Aprendimos que el amor hacia los más vulnerables se traduce en gestos concretos hacia el migrante: desarraigo, pobre, indocumentado, discriminado o explotado. Estamos llamados a llevar alegría, amor y esperanza.

Ante situaciones límite, la fe, el amor y la esperanza sostienen a las personas migrantes y les permiten seguir en su camino de acogida, protección, promoción e integración.

La visión scalabriniana reconoce, en los lugares de trabajo y en las periferias de la movilidad humana, espacios privilegiados para anunciar el Evangelio y defender la vida, la dignidad y los derechos de las personas migrantes

Ambitos y servicios pastorales scalabrinianos

La vocación scalabriniana implica una misión concreta con los migrantes. En sus rostros reconocemos a Dios y, con nuestras manos, servimos al Señor. Fieles al carisma de Scalabrini, buscamos un apostolado específico, ejemplar y significativo.

En línea con el 16º Capítulo General (2023), el Proyecto Regional Misionero (2024-2030), reafirma el compromiso de fortalecer los ámbitos y servicios pastorales, promoviendo la coordinación y el trabajo en red. A continuación, presentamos estos espacios, llamados a ser lugares privilegiados de encuentro con Dios:

Parroquias Scalabrinianas

Se distinguen por su acogida y atención integral. Muchas atraviesan procesos de reestructuración para acercarse mejor a los migrantes, transformándose en centros integrados de acción pastoral. Se ubican principalmente en zonas de frontera y grandes ciudades.

Centros Stella Maris Scalabrinian Catholic Network

Brindan acompañamiento espiritual y contención a marinos, pescadores y sus familias. Los misioneros visitan cotidianamente los navíos y defienden sus derechos. Para muchos, estos centros son un hogar lejos de casa.

Centros de atención y casas de acogida

Son el ámbito de mayor crecimiento en la región. Ofrecen atención integral: alojamiento temporal, apoyo a la integración sociocultural, inserción laboral y desarrollo económico. Promueven respuestas innovadoras y también espacios de formación para religiosos y laicos. Su acción fortalece y articula todos los servicios pastorales.

Presencia en organismos eclesiales

Nuestros religiosos asumen roles clave en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y en la Pastoral de la Movilidad Humana a nivel nacional, regional y diocesano. Esta presencia fortalece la comunión con las Iglesias locales y el compromiso de los obispos en contextos de migración.

Centros de Estudios Migratorios

La investigación y la memoria histórica se desarrollan a través del CEM (São Paulo) y el CEMLA (Buenos Aires). El CEM destaca por su producción académica y la revista Travessia. El CEMLA avanza en su reestructuración para fortalecer su incidencia y retomar publicaciones como Estudios Migratorios Latinoamericanos.

Departamento Regional de Comunicación

Promueve una cultura de acogida y combate discursos de odio y exclusión. Busca comunicar con enfoque humano, generar empatía, visibilizar historias y derechos de los migrantes, y fortalecer la articulación entre los servicios de la Congregación.

Instituto Teológico Juan XXIII y Scalabrini International Migration Institute (SIMI)

Impulsan la formación teológica y socio pastoral especializada en movilidad humana. El SIMI, desde Roma, articula programas que se desarrollan localmente a través del Instituto Juan XXIII.

Scalabrini International Migration Network (SIMN)

Apoya financieramente los servicios pastorales, especialmente centros de acogida y Stella Maris. Proporciona asistencia integral (alojamiento, alimentación, salud, asesoría legal y apoyo psicológico), promueve políticas públicas justas, defiende los derechos humanos y fomenta la investigación y la formación de agentes pastorales.

Presencia en fronteras: “espacio de vida e integración solidaria”

Nuestra acción en fronteras es humana y profética. Se basa en la formación, la sensibilización, la defensa de derechos (incluido el de migrar y no migrar forzadamente) y la promoción de políticas de integración.

No vemos cifras, sino personas con dignidad. Encarnamos los verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Somos signo profético frente al odio y la exclusión, haciéndonos “migrantes con los migrantes”.

Los laicos Scalabrinianos son una fuerza viva en la misión. A pesar de las crisis que atraviesan los países de la región, desempeñan un papel fundamental en la sensibilización, acogida e integración de las personas migrantes.

Ante un contexto migratorio en el que las sociedades se vuelven cada vez más hostiles hacia quienes llegan de lejos, contemplar este conjunto de ámbitos y servicios pastorales nos sitúa ante un horizonte de profunda gratitud y, al mismo tiempo, de gran exigencia profética.

Como herederos de un carisma vivo, los scalabrinianos en el Cono Sur no podemos limitarnos a gestionar la emergencia o aliviar el sufrimiento inmediato. Estamos llamados a ser constructores de paz y promotores de una gobernanza migratoria con verdadero rostro humano. La coordinación entre nuestros servicios demuestra que el carisma scalabriniano no es teoría, sino una práctica diaria de hospitalidad que salva vidas y transforma realidades.

Mirando al futuro, se hace urgente fortalecer la corresponsabilidad laical y consolidar nuestras redes. Caminamos con la certeza de que no estamos solos y de que cada don ofrecido con generosidad se convierte en signo de la Providencia para los más vulnerables.

Reafirmamos nuestro compromiso de seguir entregando la vida en cada puerto, parroquia y centro, anunciando con esperanza que un mundo sin fronteras es posible cuando el amor se hace concreto.

Nota editorial: El mensaje del Superior Regional de esta edición se presenta bajo la firma del P. Alexandre De Nardi Biolchi, CS. El texto fue escrito por el P. Ildo Griz, CS, Director del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA).

Foto de P. Alexandre De Nardi Biolchi, CS

P. Alexandre De Nardi Biolchi, CS

Superior Regional de la Región Nuestra Señora Madre de los Migrantes (RNSMM)

Fotos: Archivo Regional de la RNSMM, Archivo General de la Congregación Scalabriniana, Cibai Migrações y Agencia Brasil.

COMPARTIR:

CONTEÚDO