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Es necesario confiar: donde hay uno, habrá vocación. El Dueño de la Mies sigue llamando. Las vocaciones existen. Vivimos un tiempo de jóvenes santos – hay que descubrirlos.
Convengamos que existen contextos diversos que tienden a amedrentar a las personas para dar pasos significativos en todos los ámbitos de la vida, incluso en el campo vocacional.
Muchas veces escuchamos afirmaciones negativas como: “vivimos en tiempos de crisis vocacional”, “no tenemos más vocaciones a la Vida Consagrada”, “los jóvenes ya no quieren responder al llamado de Dios”, “los padres no quieren que sus hijos sean consagrados”, “la Iglesia necesita revisar la cuestión del celibato”, entre otras.
En verdad, tales afirmaciones se convierten a menudo en falacias usadas para ocultar una pasividad que revela el desinterés por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Ellas reflejan, ante todo, una realidad de no compromiso con la animación vocacional.
El peso de esa negatividad muchas veces nos impide dar crédito a aquel vocacionado que podríamos incluir en un proceso de acompañamiento y discernimiento. Es necesario ayudar a descubrir vocaciones ocultas. Sabemos que es Dios quien llama; por eso, hay que dar el paso de la fe para quien todavía no sabe caminar.
Quien ya ha descubierto y vive la llamada de Dios (padres, amigos, catequistas, equipos vocacionales, religiosos o sacerdotes) puede y debe ayudar a quien todavía permanece en la sombra de la duda vocacional.
La gran cuestión, entonces, es saber cómo estamos desvelando las vocaciones que aún reposan ocultas en las grietas de nuestros rincones misioneros. En toda la Región Nuestra Señora Madre de los Migrantes (RNSMM), en los siete países donde estamos presentes, desde las casas de acogida hasta las comunidades de ancianos religiosos, siempre existe la posibilidad de encontrar un vocacionado.
Seminaristas en el Centro Vocacional Scalabriniano, en Ciudad del Este, Paraguay, junto a los Misioneros Scalabrinianos responsables de la Animación y vocacional
En vista de ello, surgen algunas preguntas importantes:
Todos estamos llamados a ser agentes vocacionales. El seminarista, el religioso, el catequista, cada líder de comunidad y las familias son animadores vocacionales.
Podemos ampliar esta reflexión para encontrar caminos que respondan positivamente a la necesidad de despertar el cuidado por las vocaciones que están entre nosotros, pero que muchas veces no percibimos.
Antes de entrar en los seminarios de la Congregación, los vocacionados realizan un período de acompañamiento con los formadores
En este sentido, siguen algunas indicaciones recogidas del Proyecto Misionero Scalabriniano 2025-2030, implantado en la Región Nuestra Señora Madre de los Migrantes, que pueden ayudarnos a fortalecer la animación vocacional.
Así, además de fortalecer y asumir el compromiso con la animación vocacional, estaremos también promoviendo una auténtica cultura vocacional y consolidando el acompañamiento de la juventud en cada ámbito y sector de la misión scalabriniana.
Para concluir, recordamos una afirmación del Superior Regional, Padre Alexandre De Nardi Biolchi, CS, en entrevista a la Radio Cultura, de Campos Novos, Rio Grande do Sul, Brasil. Según él, estamos viviendo un florecimiento de las vocaciones y, gracias al intenso trabajo vocacional de los últimos años, la Congregación ha registrado un aumento significativo en las vocaciones al sacerdocio.
Esta realidad es perceptible y verificable: basta observar el número creciente de jóvenes que ingresaron al seminario este año. Por ello, estamos profundamente agradecidos.
Esta realidad nos muestra que las vocaciones surgen muchas veces donde menos esperamos. Hay que confiar: donde haya uno, habrá vocaciones. Esta certeza nos ayuda a comprender la dinámica del Reino de Jesús, que no buscó a los mejores según los criterios de la sociedad de su tiempo, sino que transformó a aquellos que el Padre le confió como discípulos.
Por eso, sumemos esfuerzos a la misión de los Animadores Vocacionales y presentamos a más jóvenes vocacionados al camino del acompañamiento, discernimiento y formación scalabriniana.
Fotos: Archivo regional de la RNSMM